sábado, febrero 02, 2008

A Dios lo que es de Dios...

Parece que los obispos españoles se han lanzado de cabeza a la campaña electoral. A las constantes injerencias en la vida pública, se suma ahora la petición de no votar al PSOE. Chocan frontalmente la locuacidad de algunos sectores de la Iglesia Católica cuando se trata de criticar la viga en el ojo ajeno y su silencio cuando toca practicar la autocrítica. Podría decirse, sin caer en excesivos errores históricos, que la Iglesia Católica es una de las instituciones que más atrocidades ha cometido en contra de la democracia y de los derechos fundamentales del ser humano. Que los obispos hablen de democracia tras haber mantenido la connivencia con los sanguinarios regímenes latinoamericanos, bendecido a los jóvenes argentinos arrojados desde los aviones o dado la comunión al infame Pinochet, es una tomadura de pelo. La Iglesia tampoco se desvela como un paradigma de comportamiento social cuando de denuncias sobre curas pedófilos se trata. ¿Qué autoridad moral posee entonces, si ni siquiera solicita el perdón de aquellos a los que se debe?

Aquí el debate es otro bien distinto. Los obispos se sienten amenazados y se defienden como gato panza arriba porque su privilegiada financiación corre peligro. Sin embargo, somos muchos los ciudadanos españoles los que pensamos que la Iglesia debería ser mantenida exclusivamente por sus fieles. Personalmente, preferiría que fuese a través de los cepillos dominicales y no mediante la recaudación del impuesto sobre la renta. Al fin y al cabo, si los católicos han perdido el interés en mantener la estructura que su Iglesia tiene montada, quizás haya llegado el tiempo de que ésta asuma una realidad mucho más modesta.

Ya lo dijo uno de sus emblemas: ...al Cesar lo que es del Cesar. Pues de eso hablamos, señores obispos, de eso hablamos. Pero por no escuchar, ya no escuchan ni las palabras de su propio Dios.

Saludos a todos y feliz noche de sábado,

el pobrecito hablador


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