miércoles, febrero 06, 2008

Aunque fumar esté permitido, ¡molesta!

En la comunidad de Madrid somos muy tolerantes. Tanto, que los establecimientos pueden escoger entre permitir el consumo de tabaco o no. Y como está mal visto eso de prohibir, la inmensa mayoría permiten el consumo de la sustancia cancerígena llamada "humo de cigarrillo". El resultado es que los no fumadores estamos peor que antes de la supuesta ley "antitabaco". O nos quedamos en casa, o nos atufan con el pleno apoyo de la justicia. ¿Ven qué tolerante?

El principio subyacente es un tanto absurdo: dejar a la voluntad de un adicto la decisión de si su adicción molesta o no a los demás. Pues qué va a decir, el pobre. Cuando se muera de ganas por fumar, lo hará y punto. Todos tenemos a un fumador al lado y sabemos de lo que es capaz cuando le entra el mono. Pero estas cosas hay que tomárselas con cierto humor. A través de estos ejemplos es posible invertir las situaciones cotidianas y poner de manifiesto la verdadera tolerancia: la de los no fumadores.







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