jueves, enero 17, 2008

La boca de Chávez y algunas perlas

Por la boca muere el pez. Solicitar a la comunidad internacional que deje de llamar a las FARC por su nombre, TERRORISTAS, es un verdadero escándalo. Dedicados al narcotráfico, a la extorsión, al secuestro y al terrorismo en todas sus facetas, los miembros de las FARC merecen sin duda ése y otros muchos otros calificativos: malnacidos, sanguinarios, asesinos, secuestradores, miserables...

Lo verdaderamente aberrante es la existencia de un individuo como el señor Chávez. Aberrante pero comprensible, porque la corrupción y la oligarquía imperantes en aquel hermoso país jamás han permitido que la mayoría de sus ciudadanos puedan disfrutar de las enormes riquezas del territorio venezolano. Chávez surgió como la gran promesa. "¡Soy como vosotros!", decía. Sin embargo, se ha convertido en algo similar a lo que supuestamente pretendió combatir: un fascista que vela exclusivamente por sus propios intereses. ¿Cómo si no es posible que en un país tan rico en recursos, incluyendo el codiciado petróleo, la población siga siendo ajena al reparto?

Chávez, en su intento por extender lo que él llama "revolución Bolivariana" y otros tildaríamos de fascismo encubierto, ha dado otro paso más que delata su posición. Los miembros de las FARC son terroristas, señor Chávez, y existe una notable diferencia entre ellos y el Sr. Uribe. Por mucha corrupción o manipulación que haya en Colombia, Uribe se irá al banquillo en cuanto lo decidan sus conciudadanos. Sin embargo, los colombianos llevan años pidiendo que las FARC hagan lo propio y ahí siguen, asesinando, narcotraficando, secuestrando y extorsionando.

La diferencia es muy simple de ver, y como dirían los franceses, "¡viva la diferencia!"

Saludos y buenos días,

el pobrecito hablador

1 comentario:

Javier Aguilar Morán dijo...

excelente, felicidades.
Javier