jueves, agosto 27, 2009

Un mínimo de rigor

O los electores tenemos un mínimo de rigor a la hora de votar o vamos a acabar dirigidos por los tíos más mediocres del mundo. Ya lo adevertía Arnold J. Toynbee:

"El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan."

Y esos no son precisamente los mejor preparados. El diario electrónico El Confidencial se hacía eco de una noticia que me ha dejado pasmado: "La mayoría de los alcaldes y concejales de España sólo cuentan con estudios elementales, como la EGB, la ESO o el Graduado Escolar. Un estudio del Ministerio de Política Territorial, que dirige Manuel Chaves, revela el bajo nivel educativo que poseen los ediles que gobiernan en los municipios de nuestro país." Peor aún, aproximadamente un 20% de ambos no han querido contestar a la encuesta, lo cual hace suponer que carece por completo de estudios.

Está claro que toda persona tiene derecho a ser elegida como cargo y que existen muchos pueblos en los que vale más conocer la problemática de la comarca que poseer una licenciatura en economía. Pero al mismo tiempo, no es lícito exigir que un concejal de Madrid, Barcelona o Valencia sepa leer y escribir y hacer unas operaciones matemáticas básicas. ¿No es lógico pedir que ediles de grandes ciudades tenga una formación completa que les permita entender y resolver problemas complejos? Un ayuntamiento que maneje miles de millones de euros de presupuesto no puede estar dirigido por alguien que no tenga unas nociones básicas de economía, procedimientos de la administración y una cultura general extensa, lo que me lleva a la necesidad de solicitar un examen de capacitación para ser cargo electo.

Ahora mismo contamos con ministros que carecen de titulación universitaria. Sin ir más lejos, el ministerio con más presupuesto, el de Fomento, está dirigido por alguien que abandonó la facultad de derecho en el primer año. En el pasado también hemos contado con un ministro de Industria, el señor José Montilla, que declaró ser ingeniero para después demostrarse que carecía de tal titulación.

La cosa va más allá cuando personajes políticos como Leire Pajín o Hugo Morán, secretario de Medio Ambiente y desarrollo Rural del PSOE, se atreven a formular opiniones en contra de dictámenes técnicos sin poseer la más mínima formación sobre el tema. El Sr. Hugo Morán, otro licenciado potencial licenciado en derecho que dejó la facultad antes de entrar en ella (fue propuesto para una alcaldía cuando le tocaba entrar en la facultad), se ha permitido el lujo de contravenir dictámenes técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear, formado por especialistas y técnicos en una materia harto compleja.

Ese es el panorama de personajes que nos dirigen, y no parece descabellado pensar que un barco capitaneado por oficiales y tripulación de escasa o nula formación puede acabar hundiéndose.

Por ello, animo a todos ustedes a que se replanteen el voto y que, en vez de elegir visceralmente por una opción, lo hagan con la cabeza. Hay partidos emergentes como UPyD que cuentan entre sus filas con personas "algo mejor" formadas. Si les damos un mayor peso, tal vez seamos capaces de invertir las tornas del panorama político español.

Nuestro país va ya por los 4.300.000 parados (3.500.000 según el gobierno) y la historia hasta esta trágica cifra es absolutamente alucinante. No había crisis, un poco más tarde sí, pero todo estaba bajo control, después, reconocieron que la situación estaba descontrolada y ahora hay que subir los impuestos, contradiciendo la máxima de hace un año. El PIB ha bajado un 4.2 % con respecto al año pasado y tenemos un 10% de déficit. Esto es lo que pasa cuando dejamos que los políticos "sin formación" dirijan con criterio político y electoralista, que no técnico, un barco en medio de una tempestad...

Toca amotinarse, señores, y mandar al capitán William Bligh a la bodega. Eso no quiere decir que el mando lo tome el presunto señor Christian-Rajoy, que apenas sabe controlar su partido y cortar la hidra de la corrupción. Hay otras opciones, y ya va siendo hora de que las tengamos en cuenta...

Un saludo y buenos días,

el pobrecito hablador

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Elemental, querido ... hablador.

Pero, ¿cómo pedir rigor sin que te tachen de elitista?

¿Dejaría la mayoría de los botantes que les operase del corazón un boticario? Pues en política sí ocurre.

el pobrecito hablador dijo...

En otros países el elitismo se considera una virtud. En Francia, por ejemplo, forman a sus élites gobernantes para garantizar una continuidad institucional. Hasta que nuestros niveles promedio de educación no suban, difícil será que la ciudadanía acepte un cambio así.

Saludos y gracias por visitar este blog.